Deepfakes y desinformación: Cómo detectarlos y protegerte en la era de la IA

Los deepfakes —videos, audios o imágenes manipulados con Inteligencia Artificial— se han convertido en una de las mayores amenazas para la veracidad de la información y la seguridad digital. Desde políticos diciendo frases que nunca pronunciaron hasta estafas con voces clonadas de familiares, esta tecnología puede engañar incluso al ojo más entrenado.

En este artículo, te explicamos qué son los deepfakes, cómo detectarlos y, sobre todo, qué herramientas y hábitos puedes adoptar para protegerte de la desinformación.

¿Qué son los deepfakes y por qué son peligrosos?

Los deepfakes son contenidos multimedia (videos, audios, imágenes) creados o alterados mediante Inteligencia Artificial para hacer que una persona parezca decir o hacer algo que nunca hizo. Aunque esta tecnología tiene usos legítimos (ej: doblaje de películas o restauración de imágenes), también se emplea para:

  • Desinformación política: Videos falsos de líderes mundiales.
  • Estafas emocionales: Llamadas con voces clonadas de familiares pidiendo dinero.
  • Daño reputacional: Falsificar declaraciones de celebridades o figuras públicas.
  • Fraudes financieros: Suplantar identidades en videollamadas o mensajes.

Ejemplo reciente: En 2023, circularon deepfakes del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, pidiendo a sus tropas que se rindieran. Aunque fueron desmentidos rápidamente, mostraron el poder de manipulación de esta tecnología.

¿Cómo detectar un deepfake?

Aunque los deepfakes son cada vez más realistas, hay señales que delatan su falsedad. Aquí te dejamos un checklist práctico:

En videos:

  • Parpadeo anormal: Las personas parpadean entre 10 y 20 veces por minuto. Los deepfakes suelen tener un parpadeo irregular o inexistente.
  • Iluminación y sombras: Fíjate en si la luz cae de forma natural en el rostro y el entorno. Los deepfakes suelen tener errores en las sombras.
  • Movimientos robóticos: Gestos poco naturales, especialmente en las manos o la boca.
  • Artefactos visuales: Borrosidad en los bordes de la cara o distorsiones al cambiar de plano.

En audios:

  • Entonación monótona: Las voces clonadas suelen carecer de variaciones emocionales.
  • Ruidos de fondo inconsistentes: Por ejemplo, un audio que parece grabado en un estudio pero claims estar en una calle ruidosa.
  • Palabras cortadas o repetidas: Errores en la fluidez del discurso.

Herramientas para verificarlos:

Cómo protegerte de los deepfakes y la desinformación

La mejor defensa es la prevención y el pensamiento crítico. Aquí tienes acciones concretas:

Verifica la fuente:

  • ¿El contenido proviene de un medio de comunicación confiable?
  • Busca la misma noticia en varias fuentes antes de compartirla.

Usa herramientas de verificación:

  • InVID (plugin para navegadores): Analiza videos y detecta manipulaciones.
  • Deepware Scanner: App que identifica deepfakes en imágenes.

Verifica por canales conocidos y seguros:

  • Si recibes un mensaje o llamada sospechosa (ej: «Soy tu hijo, necesito dinero»), verifica por otro canal (llama directamente al número real de la persona).

Educación digital:

  • Enseña a tu entorno (familia, amigos, compañeros) a cuestionar lo que ven en internet.
  • Sigue cuentas especializadas en desinformación, como Maldita.es o Newtral.

Denuncia contenidos falsos:

El futuro: ¿Podremos confiar en lo que vemos?

Los deepfakes son solo la punta del iceberg. Con el avance de la IA, las herramientas están al alcance de cualquiera. Esto plantea un desafío global:

  • Tecnología vs. Ética: ¿Cómo regular el uso de la IA sin coartar la innovación?
  • Alfabetización digital: La educación en pensamiento crítico será clave para combatir la desinformación.
  • Herramientas de detección: Empresas como Meta y Google ya trabajan en algoritmos para identificar deepfakes, pero la carrera entre creadores y detectores es constante.

Reflexión final: En un mundo donde «ver para creer» ya no es suficiente, la mejor herramienta es la duda saludable. Antes de compartir un contenido impactante, pregúntate: ¿Esto podría ser falso? La respuesta podría salvarte de una estafa o de contribuir a la desinformación.

Conclusión:

Los deepfakes son una realidad, pero no estás indefenso. Con herramientas de verificación, hábitos críticos y educación digital, puedes protegerte y proteger a tu entorno. La tecnología avanza, pero tu capacidad para cuestionarla también.

¿Te ha pasado? ¿Has visto algún deepfake convincente últimamente? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

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